400 años de carisma contemplativo
"La vocación no es una imposición, es una historia de amor incomparable que Dios quiere escribir contigo. Es la respuesta libre de tu corazón ante la mirada tierna del Creador."

"Ven y sígueme"
— San Damián, 1212
Historia de un amor y de una vocación
Nació en el año 1193 en la ciudad de Asís, Italia, hija de Hortolana y Favarone de Hofreduccio. A los 18 años, un domingo de Ramos, dejó su casa para consagrarse a Dios en manos de San Francisco.
Imitadora fiel de su espiritualidad, fundó en San Damián —junto con otras seguidoras, entre ellas su hermana Catalina— a las hermanas pobres de San Damián, que más tarde sería llamada la Orden de Santa Clara.
El 9 de agosto de 1253 recibió del Papa Inocencio IV la aprobación de su forma de vida, escrita por ella misma, entregando su vida al Señor dos días después. Fue canonizada en 1255.
Nuestro carisma
Toca o pasa el cursor sobre cada pilar para conocerlo.
Vivir enamoradas de Cristo, imitando a nuestro Señor Jesucristo y reflejando su Evangelio en cada instante de la vida.
Ser el corazón que late y clama por las necesidades del mundo entero y por los miembros vacilantes de la Iglesia.
Una verdadera familia unida por el amor y la alegría mutua: viviendo y compartiendo con las hermanas cada día.
Abrazar la sencillez evangélica siguiendo las huellas de Jesús y de Clara: humildes, obedientes y pobres.
Un jardín cerrado donde el alma dialoga a solas con su Creador, viviendo dentro del mundo sin ser del mundo.
Cómo vivimos
Los quehaceres domésticos dan estructura a nuestra vida diaria, pero la parte central es siempre la oración.
¿Te has preguntado alguna vez qué quiere Jesús de ti?
Si sientes la inquietud, estos son los requisitos para iniciar tu proceso de discernimiento con nosotras.
"¿Cambiarías lo pasajero por un amor que jamás se apaga?"Hacer de tu vida una ofrenda de amor es la única inversión que trasciende la eternidad
¿Señor, qué quieres que haga con mi vida?
Déjanos tus datos y una hermana se pondrá en contacto contigo para acompañarte en tu proceso de discernimiento. No hay compromiso, solo el primer paso de una conversación.